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NADA ME AFECTA

Breve poema sobre cómo nuestra infancia determina nuestra etapa adulta. (Mejor leer con música de rumba).

De pequeña la mayor preocupación de mi madre

era que dejara bien limpio el plato:

¡Cómete todo niña, que tienes que crecer!

Ahora de adulta el doctor me dice:

Mejor que plato sea pequeño,

o un puntito en la boca, te tendré que poner.

 

Y es que Nada me afecta…

 

De joven hacía deporte cada día,

saltaba, nadaba corría…

No paraba quieta en la silla.

Ahora de adulta hago vida sedentaria,

No me agacho ni para rezar a la Virgen de la Candelaria.

Y es que trabajo en una silla cuarenta horas semanales,

y mi jefe me descuenta hasta los minutos que dedico a hacer abdominales.

 

Y es que nada me afecta…

 

De pequeña me decían: ¡Qué niña tan guapa! ¡Qué ojazos tiene!

¡Qué pena que se te manche el vestido! ¡No toques eso del suelo! ¡No acaricies animales!

Luego de joven quería huir de las miradas,

me escondía bajo capas de ropa y el pelo delante de la cara.

Ahora de adulta ya no las necesito,

la grasa me proteje del frío y también de las puñaladas.

 

Y es que nada me afecta…

 

De pequeña me pegaban, por listilla, marimacha,

¡Son cosas de niños! ¡Los niños son mjy crueles!

¡Así te curtes! ¡Necesitas forjar el carácter!

Ahora de adulta justifico las violencias que sufro en mi casa,

o en el trabajo,

o en la calle… ¡Algo habré hecho para merecerlas!

 

Y es que nada me afecta…

 

De pequeña en mi casa se comía con el telediario,

la televisión ocupaba un espacio de la mesa de gran relevancia.

Ahora de adulta vivo con ansiedades y miedos,

la pantalla es mi referencia. 

 

Y es que nada me afecta…

 

De niña me enseñaron que lo mío lo primero,

la familia es lo más importante aunque la salud te vaya en ello.

Ahora de adulta no me entero

de lo que realmente quiero,

tengo un cacao mental importante

no sé diferenciar lo mío de lo de mi ma/padre.

 

Y es que nada me afecta…