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Es una situación difícil vivir la pérdida de un familiar, entre otras cosas porque no nos han enseñado a transitar el duelo de manera saludable. Venimos de una educación en la que la infancia se dejaba al margen de las pérdidas personales, ya fueran muertes de familiares o amigos o de otro tipo más material como un despido ouna mala inversión.

No sabemos cómo dar malas noticias y menos a la infancia.

 

¿Cuál es la manera ideal de comunicar una muerte cercana?

 

Si lo que pretendemos es que no les afecte de ninguna manera, no hay ninguna manera correcta. De hecho, lo que deberíamos esperar es una reacción, inmediata o no, en la que se pongan en juego una varias emociones: tristeza, enfado, miedo y sorpresa serán las más habituales. Y debemos estar preparadas para sostener y acompañar ese momento sin bloquear, ni minimizar el golpe.

Cada persona es un mundo, todas somos diferentes y por tanto, no existen recetas mágicas, aunque sí podemos tener en cuenta los siguientes aspectos:

 

1. Ocultar la pérdida es la peor opción.

 

Tanto niños como niñas tienen gran capacidad para leer el lenguaje no verbal, es decir, que notan que pasa algo, y notan que pasa algo malo. Si cuando preguntan no se les comparte la verdad, automáticamente van a buscar un motivo que les haga responsables de esas emociones que perciben. Y así se van a sentir hasta que la situación se aclare. Con pensamientos del tipo: Mamá está triste porque me porto mal. Papá está enfadado porque no me gusta ir al cole. Soy mala. Soy un inútil. Etc.

Evidentemente se van a hacer autoafirmaciones negativas que harán mella en su autoestima, en su autoconcepto y por tanto, pueden entrar en juego conductas disruptivas para confirmar dichas creencias. Y de pronto, tu hijo se resiste muchísimo para ir al cole o tu hija se coje más rabietas que habitualmente. Porque no te pueden decir que se están diciendo a sí mismos este tipo de pensamientos negativos, así que su forma de expresarlo va a saltar por otro lado.

 

2.Nadie espera que te mantengas entera a la hora de dar este tipo de noticia.

 

Es habitual, y saludable, que al dar la noticia te derrumbes emocionalmente, es lógico que te invada el llanto, que se te entrecorte la voz, que se te acelere el corazón. Es además una lección de educación emocional imprescindible para tu peque. Si cuando se muere un familiar cercano no lloras, no gritas, no te afecta, ¿cuándo lo puedes hacer? ¿cuándo puedes darte permiso para mostrar tus sentimientos? Pasa además otra cosa, y es que nadie te va a consolar más y mejor que tu hija, o tu hijo. 

Es la manera más saludable de que una familia se sienta unida ante una pérdida personal, la tristeza tiene una función social y es precisamente ofrecer consuelo a través del abrazo, de la mirada comprensiva y del aliento compartido. El llanto es curativo.

 

3.Emplea un lenguaje claro y adaptado a su edad.

 

Puede parecer una obviedad pero niños y niñas de menos de 6 ó 7 años suelen tomar las explicaciones de manera muy literal y en nuestra cultura existen frases muy instauradas que pueden generar grandes confusiones en la infancia. Por ejemplo: el abuelito está en el cielo puede provocar que tu hijo (o hija) se dedique a buscar a su abu en el cielo cada vez que sale de casa, o que quiera salir siempre con paraguas (por si el abuelo decide hacer pis). Frases como: Ahora la tía está en un lugar mejor. Puede provocar que la niña se pregunte ¿por qué no podemos ir todos con la tía?, ¿por qué solo ella puede ir a ese sitio mejor? 

Por no hablar de otras del estilo: siempre estará con nosotros, o te vigila desde el más allá… Que pueden generar miedos, amigos imaginarios, visión de espíritus y fantasmas… El lenguaje genera pensamientos y creencias, debemos tener cuidado y emplearlo sabiamente con la infancia.

Por ejemplo: La abuela se murió, estaba muy enferma, en el hospital intentaron curarla pero no pudieron y ahora vamos a enterrarla en el cementerio (o incinerarla). Estamos muy tristes porque la queríamos mucho y ya no la vamos a ver más. Podemos hablar de ella. Podemos mirar sus fotos o vídeos y recordarla. 

Es probable que surjan nuevas preguntas, y es importante responderlas con honestidad y claridad. Por eso no debemos decir lo primero que nos venga a la mente, sino que debemos filtrarlo y adaptarlo a su comprensión.

 

4.La repetición es necesaria para la asimilación.

 

Durante varios días, semanas o meses será necesario hablar de la muerte, de la pérdida, del propio proceso de duelo. Surgirán momentos de preguntas, de recuerdo y de emoción descontrolada. Es normal. Es saludable. Los procesos de duelo requieren de todos estos momentos para poder asimilar la pérdida y recuperar la rutina diaria. Es positivo hacer homenajes, recordar a la persona fallecida, incluso dejar aflorar las emociones. Y es bueno que niños y niñas participen, que se sientan formar parte de la familia.

En estos momentos pueden surgir nuevas preguntas, mantener la honestidad y la claridad es lo más conveniente.

 

5.Puedes emplear cuentos o historias para hablar sobre la pérdida o el duelo

 

Existen cada vez más cuentos para que niños y niñas comprendan el proceso de la muerte y está bien usarlos para que vayan asimilando esta fase de la vida. Ahora bien, me gustaría que tuvieras en cuenta algunas recomendaciones al respecto: en general, se identifican mejor con cuentos que tengan por protagonistas personas que animales. De hecho, pueden pensar que los animales se mueren de una forma diferente. Ten cuidado con cuentos que hablan de la “vida tras la muerte” porque pueden generar confusiones y/o miedos. Busca cuentos que estén adaptados en lenguaje y forma a su edad y por último, ten cuidado también con el personaje que se muere, que no parezca que se va a dormir.

Con todas estas indicaciones y necesidades hace un par de años escribí mi primer cuento, con la intención de poder hablar de este tema con mis peques, ya que resulta complejo no solo por lo tabú, sino también por la carga emocional del momento. Puedes encontrarlo aquí si te interesa.

 

 

infografía el duelo en la infancia